Salvador | La destitución de los jueces de la Corte Suprema plantea una crisis política

(San Salvador) Una tormenta política sacude a El Salvador después de que el Parlamento votara a favor de destituir a los jueces de la Corte Suprema hostiles al presidente Najib Boukil, una decisión que la oposición describió como un golpe de Estado y generó preocupaciones internacionales.


Carlos Mario Márquez
Medios de Francia

Los aliados del presidente, que habían obtenido la mayoría absoluta desde las elecciones de febrero, durante su toma de posesión el sábado, destituyeron a todos los jueces de la Sala Constitucional de la Corte Suprema por emitir fallos “arbitrarios”.

Los parlamentarios también votaron a favor de la destitución del fiscal general de El Salvador, Raúl Millara, a quien se considera cercano a un partido de oposición.

Foto de Jose Cabezas, Reuters

Los agentes de policía aparecieron en la oficina del Fiscal General cuando los miembros del Parlamento votaron su despido.

Y el pueblo de El Salvador dijo a través de sus representantes: ¡Respetado! Buckili, quien ha estado en el poder desde 2019, dio la bienvenida a este país centroamericano ya que socavaba a la clase política tradicional que había sido desacreditada por temas de corrupción.

El presidente de 39 años, conocido por su deseo de combatir el crimen organizado y la inseguridad, se ha opuesto en varias ocasiones a la Corte Suprema y la Fiscalía General.

Los magistrados destituidos, que fueron designados de inmediato por los representantes mayoritarios que los reemplazarían, se negaron a dejar sus cargos, alegando “la inconstitucionalidad del decreto de destitución”.

Minoría en el Parlamento, el partido derechista ARENA y ex militantes de extrema izquierda del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) condenaron el intento de golpe.

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René Porteau, quien fue electo de la Arena al Parlamento, respondió: “Lo que pasó anoche en la Asamblea Legislativa con una mayoría que el pueblo se dio a sí mismo a través de la votación es un golpe de Estado”. “Como grupo parlamentario, no seremos cómplices de este golpe”, agregó Annabelle Peloso, compañera del FMLN.

Advertencia americana

Estados Unidos criticó la medida y advirtió que podría socavar las relaciones de El Salvador con Estados Unidos.

El secretario de Estado Anthony Blinken habló con Neb Buckley por teléfono el domingo, expresando la “grave preocupación” de Washington e “indicando que la independencia del poder judicial es esencial para el gobierno democrático”.

Retrato de Salvador Meléndez, Prensa Archivística

Presidente Neb Bockel

También criticó el despido de Raúl Millara, “quien lucha contra la corrupción y la impunidad y es un socio eficaz en los esfuerzos contra el crimen en Estados Unidos y El Salvador”.

“Condeno las acciones tomadas por la autoridad política para desmantelar y debilitar la independencia judicial de los jueces al destituir a los miembros de la Sala Constitucional”, escribió en Twitter Diego García Sayán, relator especial de la ONU sobre la independencia de jueces y abogados.

La Organización de los Estados Americanos (OEA) también denunció esta medida, afirmando que “el pleno respeto al estado de derecho es fundamental”. “Las medidas que llevaron a su erosión y a la anexión del poder judicial sólo conducen a una sociedad injusta basada en la impunidad y la persecución política”, dijo en un comunicado.

Varias ONG también dieron la alarma.

Ésta es una situación muy peligrosa. “Estamos jugando con fuego y esto podría magnificar esta crisis hasta el punto que no vamos a poder salir”, dijo Miguel Montenegro, coordinador de la Comisión de Derechos Humanos.

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Según el director ejecutivo de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, “Buckili viola el estado de derecho y trata de concentrar todos los poderes en sus manos”.

Buckley fue elegido en 2019 para un mandato de cinco años y, desde las elecciones parlamentarias de febrero, ha controlado 61 de los 84 escaños del Congreso unicameral, una situación sin precedentes desde los acuerdos de paz de 1992 que pusieron fin a 12 años de guerra civil.

Las tendencias autoritarias del presidente Buckley —llegó a asaltar el Parlamento hace un año con policías y militares fuertemente armados para presionar a los parlamentarios— le han valido fuertes críticas de sus oponentes.

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