Putin empuja a Finlandia y Suecia hacia la OTAN

Después de la invasión de Ucrania, Finlandia y Suecia se están preparando para unirse a la OTAN y Canadá también tendrá que tomar decisiones militares nefastas.

La amenaza planteada por la sed de conquista de Vladimir Putin ha llevado esencialmente a Finlandia y Suecia a cuestionar su política de casi neutralidad desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Su solicitud de ingreso en la OTAN debería confirmarse en los próximos días.

Será una señal de lo que significa el Nuevo Acuerdo Estratégico para Europa y para toda la OTAN, incluido Canadá.

giro de 180 grados

Finlandia y Suecia ya eran miembros asociados de la OTAN. Esta situación les permitió mantener el estatus de independencia, pero no garantizó que los aliados, especialmente los estadounidenses, los ayudarían en caso de una invasión rusa.

Esta situación convenía a los dos países escandinavos, y hasta el pasado mes de enero, la mayoría de sus ciudadanos quería mantenerla. Desde febrero, la probabilidad de una invasión rusa se ha vuelto mucho más baja en teoría. Esto es especialmente cierto en Finlandia, donde el apoyo a la membresía en la OTAN estaba por debajo del 30 % en enero y ahora supera el 75 %. En Suecia, este apoyo es menos fuerte, pero también se ha convertido recientemente en mayoría.

Los socialdemócratas que lideran los dos países están entre los menos deseosos de abandonar la neutralidad, pero después de todo, se espera que los dos gobiernos representen un punto de inflexión casi impuesto por el Nuevo Trato Estratégico.

Bienvenido con los brazos abiertos

Para la OTAN, y en especial para los estados bálticos que separaron a la Madre Rusia del enclave de Kaliningrado, la entrada de estos dos nuevos miembros sería una excelente noticia. Los ejércitos sueco y finlandés están bien armados, bien equipados y claramente entrenados en defensa territorial contra la invasión rusa.

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Algunos «realistas» temen que Rusia reaccione mal ante lo que verá como una nueva amenaza, pero sus críticos responderán diciendo que es probable que no se vea mucha diferencia con el estado de ánimo actual en el Kremlin.

Militarmente, la integración de fuerzas debería ser muy fácil, dado que los dos países ya están participando en ejercicios conjuntos. Políticamente, los obstáculos deberían ser leves, porque finlandeses y suecos ya gastan más del 2% de su PIB en defensa.

Canadá no es una excepción

No se puede decir lo mismo de Canadá, que todavía está lejos de alcanzar el 2%, a pesar de las presiones no siempre ocultas de su vecino del sur. Otro problema: mover el dedo de Putin alrededor del botón nuclear plantea la espinosa cuestión de la participación en la defensa antimisiles.

Todavía quedan preguntas legítimas por responder sobre este tema antes de que Canadá dé un giro estratégico. En Ottawa, los conservadores ya están listos para cumplir con las demandas apremiantes de los estadounidenses de contribuir al escudo antimisiles, pero los nuevos demócratas se oponen con vehemencia.

Justin Trudeau tendrá que decidir. La transformación en curso en Finlandia y Suecia puede darnos pistas de lo que vendrá aquí.

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