“Nuestros hijos están muriendo de cáncer y estamos mirando hacia otro lado”.

plataforma. Desde 2015, veinticinco niños han sido diagnosticados con cáncer en un radio de 15 kilómetros alrededor de Saint-Bazan (Loira-Atlántico). No pasan seis meses sin que un nuevo bebé se vea afectado. Una niña murió hace unas semanas, lo que elevó a seis el número de muertes por cáncer infantil en la región. Un niño muerto es demasiado. Seis insoportables.

Esto no se debió a la falta de advertencia durante varios años. En 2017, la Agencia Regional de Salud de Pays de la Loire (ARS) se hizo cargo del caso después de un informe de denuncia. No se ha identificado un vínculo directo entre los contaminantes y el cáncer y no se han realizado más investigaciones. dos veces repetidamente En febrero de 2019, cuando ARS se puso en contacto con Santé publique France (SPF). De hecho, este último concluye que hay un brote de cánceres infantiles, pero no recomienda un análisis adicional de los datos ambientales para determinar la causa de los cánceres. La renuncia de los funcionarios públicos debería cuestionarnos.

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¿Cómo no analizar la posible relación entre la acumulación de sustancias nocivas en el medio ambiente y la sobrerrepresentación de cánceres infantiles en la Región? Es descuidar el sentido común y hacer la vista gorda ante el efecto cóctel de agregar productos químicos al medio ambiente. El cáncer es una enfermedad multifactorial: negarse a investigar todos sus orígenes potenciales es permitir que las metástasis se propaguen por todo el cuerpo social.

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La exposición a agentes nocivos no es un problema local, afecta a todo el país y la salud de los franceses debería ser una prioridad nacional. Para acabar con esta plaga oculta, no es necesario desplegar artillería pesada: ya tenemos las herramientas.

Control de contaminantes cancerígenos

Pasemos del principio de prevención al principio de prevención. Al cruzar los datos de SPF con datos ambientales y de biodiversidad, podemos comprender mejor el tamaño del efecto del cóctel. Con esta información a mano, el procedimiento será mucho más efectivo. A partir de entonces, es necesario y urgente establecer períodos de veda relacionados con instalaciones en concentraciones donde se ha observado exceso de mortalidad.

Acabemos también con las exenciones para las provincias que permiten la continuación de las actividades industriales sin tener en cuenta el riesgo. Tras las elecciones regionales y locales, recordemos el impacto ambiental de las decisiones de planificación del uso de la tierra basadas en estas comunidades.

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