México | Las ballenas grises están salvando el turismo

(Reserva de la Biosfera El Vizcaíno) Frente a la península de Baja California en el noroeste de México, una ballena gris abraza a un ternero cerca de un bote lleno de turistas entusiastas.




Guillermo Arias
Medios de Francia

La llegada anual de estos mamíferos migratorios, que coincide con una disminución en la incidencia del coronavirus en el país, ha impulsado la industria turística en la región.

Para los visitantes, enfrentarse a las ballenas es un respiro de una pandemia que ha matado a más de 200.000 personas en México, la tercera más grande del mundo en números absolutos después de Estados Unidos y Brasil.

“Es el día más feliz de mi vida”, emocionó Wilbert, un turista mexicano que viajó desde el sureño estado de Oaxaca hasta la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno en Baja California.

“Antes soñaba con ballenas, así que tenía muchas ganas de venir”, dijo a la AFP.

Cada año, las ballenas grises (Eschrichtius robustus) viajan aproximadamente 9,000 kilómetros desde sus áreas de alimentación de verano frente a Alaska para aparearse y parir en las cálidas aguas del noroeste de México.

De tamaño similar a una ballena jorobada, pero reconocible por su color gris moteado, puede medir hasta 15 metros y pesar de 30 a 40 toneladas.

  • Foto de GUILLERMO ARIAS, AFP

  • Foto de GUILLERMO ARIAS, AFP

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Bordes abiertos

México es uno de los pocos destinos turísticos importantes del mundo que no ha cerrado sus fronteras durante la pandemia o no requiere que los visitantes se sometan a una prueba de PCR negativa a su llegada. Así, fue el tercer país más visitado del mundo en 2020.

Pero fue un período difícil para la industria del turismo, y los operadores turísticos de avistamiento de ballenas se vieron obligados a cerrar durante parte del año pasado.

Gracias a la disminución de las infecciones por coronavirus, el gobierno permitió que los barcos salieran un 30% llenos de enero a abril, medida que luego se elevó al 50%.

“Hemos creado empleos y esperamos salir de ellos, si no lucrar, al menos a través de nuestra capacidad para pagar una parte de nuestra deuda”, señala Luis Enrique Achoy de Malarrimo Eco-Tours.

Según él, la temporada fue buena, con entre 1.500 y 1.700 ballenas avistadas en la reserva.

Estabilidad poblacional

“Por el momento, hay un máximo de seis o siete personas por embarcación debido al distanciamiento social”, explica Naman Domínguez, pescador y guía turístico. “Pero todo va mejorando, poco a poco. Debido al bajo nivel de contagios, el turismo está aumentando”.

La ballena gris desapareció del océano Atlántico en el siglo XIX debido a la caza. Ahora la población está restringida al Océano Pacífico, alrededor de 27,000 individuos, y la Unión para la Conservación (UICN) ya no la considera una especie en peligro de extinción.

El Golfo de California, donde las ballenas se congregan en el invierno lejos de depredadores como las orcas, es uno de los mejores lugares para observar y ofrece a los visitantes una experiencia inolvidable.

“Podemos tocarlos y ver a la madre con su cría. ¡Los dos pasaron un rato maravilloso con nosotros!”, Se regocija Claudia Gitan, una turista mexicana.

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