La reestructuración de la deuda haría retroceder a Túnez 36 años

Escrito por Hedi Ben Sharif/FIENFA

El 18 de marzo de 2022, Fitch Ratings rebajó la calificación soberana de Túnez en un escalón a «CCC». La agencia coincide así con su colega Moody’s, que ya rebajó Túnez a «Caa1» en octubre de 2021. Recordemos que S&P, la otra gran agencia, no elabora ratings para Túnez desde 2013, a petición de BCT.

Las dos agencias que evalúan la calidad de la firma de Túnez en términos de solvencia y, por lo tanto, los riesgos para los inversores/prestamistas potenciales de deuda soberana tunecina denominada en moneda extranjera, creen que los “papeles” tunecinos representan un alto riesgo de incumplimiento.

Túnez ahora se encuentra en la misma categoría de riesgo que países como Argentina, Congo, Etiopía, Gambia, Mozambique, El Salvador, Laos y Ucrania.

Diagnóstico exacerbado por el contexto global

Los argumentos esgrimidos por la calificadora para justificar esta rebaja no son nuevos y desde hace varios años se vienen realizando múltiples observaciones sobre la fragilidad macroeconómica del país.

Sin embargo, este diagnóstico se ha visto agudizado por el contexto global que se ha visto en gran medida trastocado, por un lado, por la pandemia mundial y sus efectos en la economía y, sobre todo, más recientemente, por el aumento repentino de los precios de los commodities: hidrocarburos y primer sitio de granos.

La vulnerabilidad de los equilibrios macroeconómicos y presupuestarios del país ante el aumento en el costo de estos alimentos es señalada regularmente, por la carga presupuestaria provocada por los mecanismos de compensación de precios del Estado.

Los argumentos de Fitch giran en torno a una serie de ideas difíciles de cuestionar desde el punto de vista del patrocinador financiero internacional, el supuesto beneficiario de las agencias calificadoras, recordemos.

READ  Tamaño del mercado global de sulfato de hidroxilo, participación, ingresos, venta: informe actualizado de 2021 y pronóstico para 2031

Túnez tendrá un gran déficit presupuestario estimado en el 8,5% del PIB en 2022, según la agencia. El presupuesto está cargado con la importancia desproporcionada de los costos estructurales (pago público) y el peso de la compensación.

El costo de los subsidios públicos se ve socavado y difícil de estimar dada la actual suba de precios de las materias primas: hidrocarburos y granos, que son los principales costos de compensación para el presupuesto estatal. Recuerda que en un año el petróleo aumentó un +85%, el gas natural un +107% y el trigo un +75%…

El peso de la deuda, el 84% del PIB para 2022 según Fitch, pesa sobre el gasto presupuestario. El servicio de la deuda (principal + intereses) representará el 9,2 % del PIB en 2022, es decir, 14 400 millones de dinares en 2022, divididos en un 58 % de deuda interna frente a un 42 % de deuda externa.

En cuanto a los recursos presupuestarios, el margen de maniobra es limitado. El control deslizante del estrés fiscal continúa aumentando (25,4 % del PIB de LF2022 frente al 24,4 % de LFR2021) y se está acercando a sus límites. Los recursos presupuestarios se vieron afectados principalmente por el débil crecimiento económico. No hay una recuperación/puesta al día real en la economía al final de la crisis de 2020 (-9% para el PIB de 2020), con un crecimiento de +3% en 2021 y será difícil hacerlo mejor en 2022.

Túnez sufre por su incapacidad para lograr un crecimiento económico, como un recordatorio de que la economía mundial se contrajo un -3,1 % en 2020 para recuperarse un +5,9 % en 2021, según el Banco Mundial.

READ  Acuerdo sobre una tasa de al menos el 15% que se encuentra en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos

El FMI se muestra firme sobre la naturaleza de los compromisos de Túnez

En este contexto, el quid de la argumentación de Fitch a favor de una rebaja de calificación gira en torno al acuerdo de financiación con el Fondo Monetario Internacional. La posición de la Agencia solo refleja la de la mayoría de los donantes multilaterales o bilaterales que fue adoptada hace varios meses.

Túnez necesita $4 mil millones en financiamiento externo para “cerrar” su presupuesto y cumplir con sus compromisos financieros para el año en curso. Sobre todo porque recurrir a la financiación interna es un arma de doble filo: el deterioro de las reservas de divisas, el riesgo de agotamiento de la liquidez del sistema bancario a expensas del consumo interno y la financiación de la inversión privada, y el riesgo de creación excesiva de caja ( impresión de dinero) si la refinanciación de esta deuda está asegurada mecánicamente por el Banco Central de Túnez y, por lo tanto, los riesgos de inflación.

Las conversaciones con la institución aún continúan y obstaculizan la capacidad del Estado para comprometerse con un programa de reformas que se considere necesario. El principal objetivo de las reformas es racionalizar el gasto público en salarios y subsidios.

Dada la experiencia previa del FMI con los compromisos de Túnez (los programas de 2013 y 2016 resultaron en una reducción del financiamiento por incumplimiento de los compromisos iniciales), la institución muestra más asertividad sobre la naturaleza de estos compromisos.

Un compromiso considerado fuerte consistirá en la presentación de una hoja de ruta «consensuada», es decir, validada previamente por todos los interlocutores sociales. Una tarea difícil dado el contexto social, político e institucional en el que se encuentra el país.

READ  Progreso tecnológico en el mercado mundial de alcohol, desarrollo empresarial y el mejor escenario de proveedores hasta 2031

Un compromiso fuerte solo puede venir de un país fuerte…

La incertidumbre institucional que ha prevalecido desde julio está lastrando las relaciones con los donantes. Los plazos anunciados de julio de 2022 (referéndum constitucional) y diciembre de 2022 (elecciones legislativas) no se ajustan a las necesidades presupuestarias, si el FMI ha dispuesto que sus decisiones se tomen de acuerdo con esta agenda.

Esta carrera contrarreloj explica la invocación por parte de Fitch de la posibilidad de que Túnez recurra al «Club de París», que es sinónimo del impasse financiero que exige la reestructuración de la deuda y la puesta en marcha de un ajuste estructural, que nos haría retroceder 36 años…

Publicado el 25/03/2022 12:41:31

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.