Inmigración francesa a Argentina | Característica de unión

Célia Vernaz, historiadora de la Colonia San José. Célia Vernaz es una de las personas que el equipo de Trait-d’Union tuvo el placer de conocer durante su visita a San José.

Con motivo del centenario de la colonia, en 1957, la joven Célia comenzó a investigar los orígenes de la ciudad, que sería el propósito de su vida.
Con gran benevolencia y el placer de compartir sus recuerdos, recibió el Trait-d’Union en casa.

Su primer libro cuenta la historia del club deportivo «El Tiro Federal Argentino». Según ella, Urquiza no solo trajo colonos, les brindó protección, les brindó facilidades.

Para el gobierno, era necesario priorizar la agricultura, luego prohibir la incorporación de inmigrantes al ejército argentino. Para mantener estas poblaciones, siempre en la perspectiva de esta política de desarrollo agrícola y para asegurar el éxito de la colonización, se otorgan facilidades a los recién llegados pero no obsequios. » Todo el que edifica su casa y trabaja su tierra es bienvenido; los que no siguen las reglas suelen ser rechazados”. Por eso, los inmigrantes vienen a trabajar …

Los antepasados ​​de Celia Vernaz

Sus antepasados ​​procedían de Chevenoz en Haute-Savoie. En esta región los habitantes emigran porque los recursos son precarios, la vida es difícil (poca tierra y el fuerte crecimiento poblacional), entonces, para sobrevivir, el exilio parece la solución. Los que deciden emigrar pasan por un intermediario y se embarcan en Burdeos en 1859. Los antepasados ​​de Celia, Abel Vernaz y Catherine Berthoud, se van con sus ocho hijos (el mayor solo tiene 20 años). Durante la travesía, Augusto, de 16 años, conoció a Francisca Coffi, que viene de Biot, cerca de La Chapelle-D’abondance. Se casaron. Francisca, la hija de la partera, hace el mismo trabajo que su madre. Cuenta la leyenda que siempre hay un caballo sellado pegado al palenque de la casa para llegar a la cama de las mujeres que están a punto de parir. A pesar de sus ocho hijos, deambulaba por la colonia dos y tres meses al año. En su ausencia, los niños mayores cuidan a los más pequeños. Augusto y Francisca son los abuelos de Celia; pero apenas podía hablar de ellos, porque no los conocía.

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Sus padres

Su padre, Agustín, se casó con Luisa Brutchez, fallecida en 1970; la muerte de su esposa lo afecta profundamente, la sigue poco después.

Este padre sabe cómo administrar hábilmente la propiedad que hace prosperar, dando a sus dos últimos hijos la oportunidad y el deseo de seguir estudios universitarios. De su abuelo Augusto mantuvo el gusto por la música que transmitió a varios de sus hijos, toca el violín.
Celia insiste en la generosidad de su padre: «Siempre fue un plato y un techo para el vagabundo que llamaba a nuestra puerta «.
Urquiza suministra el hierro, la fábrica en su fragua, el yunque, las rejas, los arados y todo el material necesario para la vida diaria. Trabajo, trabajo, trabajo: dos de las muchachas se encargan del molino, una conduce el caballo, la otra llena los sacos de harina. La cocina está separada de la casa, un gran horno permite hornear pan durante toda la semana.

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