Independencia de Taiwán | Joe Biden obligado a aclarar comentarios vagos

(North Woodstock) Joe Biden enfatizó el martes que no quiere alentar la independencia de Taiwán, para dejar claras nuevas declaraciones vagas que podrían constituir una desviación de la posición tradicional de Estados Unidos en la isla reclamada por China.


Preguntado por los reporteros, durante un viaje a New Hampshire, sobre posibles avances en el tema de Taiwán durante su cumbre virtual del lunes con su homólogo chino Xi Jinping, el presidente estadounidense respondió “afirmativamente”.

“Sí. Hemos dejado claro que apoyamos la ley de Taiwán y eso es todo”.

La Ley de Relaciones con Taiwán es una ley aprobada por el Congreso de Estados Unidos en 1979, y rige la política estadounidense en esta área: es decir, Washington se compromete a reconocer a una sola China, mientras proporciona armas a Taiwán para defenderse.

Pero Joe Biden también agregó, aparentemente hablando de Taiwán: “Es independiente. Toma sus propias decisiones”.

Esta fórmula corría el riesgo de enfurecer a Beijing, mientras que el presidente Xi advirtió durante su reunión virtual que trabajar por la independencia de la isla equivalía a “jugar con fuego”.

No fomentamos la independencia. Luego, el presidente de Estados Unidos explicó: “Los alentamos a hacer exactamente lo que dice la ley de Taiwán”. “Dije que deberían tomar sus propias decisiones sobre Taiwán, no sobre nosotros”.

Joe Biden también enfatizó una vez más que Estados Unidos no tenía ninguna intención de “cambiar” la política estadounidense en absoluto.

El lunes por la noche, advirtió que Washington se opone “resueltamente” a cualquier “intento unilateral de cambiar el status quo o socavar la paz y la estabilidad en el Estrecho de Taiwán”, una frase que se puede decir en igual medida. Dirigiéndose a los líderes taiwaneses.

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El líder demócrata ya había sembrado problemas en octubre al afirmar que Washington tenía la “obligación” de defender militarmente a Taipei en caso de un ataque chino. Por lo tanto, pareció romper con la tradicional “ambigüedad estratégica” estadounidense en cuyo nombre nunca indicaron si intervendrían en el caso de la invasión de la isla por parte de Pekín, una forma de mantener la paz al frustrar a los gobernantes de Taiwán de una declaración formal de independencia.

La Casa Blanca ya había tenido que rectificar la situación asegurándose de que no hubiera ningún cambio de estrategia.

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