Haití: De modelo revolucionario a modelo de pasividad e ignorancia

miércoles, 23 de febrero de 2022 ((rezonodwes.com)) –

Hoy, Haití es uno de los países más pobres del mundo. La situación socioeconómica de la población se deteriora día a día y parece que el estado ya no está dirigido por partidarios de organismos estatales sino por grupos armados de diferentes regiones del país.

Esta situación está empujando a muchos jóvenes haitianos a huir del país, incluso a riesgo de ahogarse en el mar o ser devorados en la selva amazónica.

Sin embargo, ninguna de estas situaciones puede impedir que un joven haitiano se vaya a un país extranjero porque vivir en este infierno es más peligroso que en cualquier otro lugar (mujeres violadas en plena calle, personas secuestradas a plena luz del día, jóvenes graduados obligados a a Sobre la prostitución para conseguir un trabajo con un salario bajo, personas que tienen por lo menos 30 años y que todavía están bajo la responsabilidad de sus padres con la vergonzosa situación *(Granmon – Timon)*.

Por todas estas razones, el joven haitiano ya no ve su futuro en Haití y busca una vida mejor en una tierra extranjera.

En 2015, un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico estimó en más de un millón el número de haitianos que viven en el extranjero.

Este estado de colapso nacional que está empujando a la gente a huir del país no parece estar en consonancia con la historia de Haití escrita con la sangre y la mano de nuestros antepasados, cuyo principal objetivo era legar a las generaciones futuras una tierra en la que pudieran En Vivo. Libertad y dignidad humana.

1- La Revolución Haitiana es un modelo para el mundo

Durante siglos, la economía de las grandes potencias mundiales se basó en la esclavitud, en particular en la trata de esclavos.

Países como Francia, Inglaterra, España… se embarcaron en una carrera de esclavitud con el fin de expandir su influencia.

Tal sistema que aboga por hacer de los seres humanos algo es bendecido incluso por aquellos que se autodenominan defensores de los derechos humanos. Francia, el país que proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre en 1789, no dudó en masacrar, explotar y personificar a personas cuyo único pecado era ser negro o de otra civilización.

Fuera de este sistema basado en la explotación colonial, los esclavos de Santo Domingo se rebelaron y tomaron las armas contra el opresor.

Después de obtener su independencia, aquellos esclavos que querían abolir la esclavitud y derrocar el orden mundial primero abrieron las tierras del país a esclavos de otras colonias y luego entregaron armas a otros líderes revolucionarios de la región.

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El movimiento que encabezaron contra la ciudad es considerado un ejemplo único en cuanto liberó no sólo a los esclavos de la colonia, sino a todos los esclavos del mundo.

Qué tener en cuenta: 1) En los Estados Unidos hubo un movimiento de independencia que llevó a la independencia del país en 1776, pero este país siempre estuvo esclavizado hasta la Guerra de Secesión en 1865.

2) Simón Bolívar, quien sermoneó a algunos como el libertador de América Latina, no se opuso completamente a la esclavitud, solo se opuso a la explotación colonial. Solo después de que buscó refugio en Haití, los líderes de Haití en ese momento recomendaron que se procediera con la emancipación general de los esclavos para brindarle asistencia, y terminó cambiando su política.

En Venezuela se la considera una figura de dos caras: la izquierda la reclama a través de su emancipación social mientras que la derecha la reclama a través de su personalidad conservadora.

En ese sentido, la radicalidad de la Revolución Haitiana, que se dedicó a los derechos humanos y al derecho de los pueblos a la libre determinación, ante las Naciones Unidas, le permite posicionarse como un modelo único.

Sin embargo, el descenso a los infiernos de Haití y la transformación de los países de la región están cambiando la situación. Haití, que era el centro, ahora es el océano, tanto que los haitianos se vieron obligados a emigrar a estos países.

2- Nuevas tendencias y dinámicas en la región latinoamericana

Durante el siglo XX, los países latinoamericanos se vieron presionados por Estados Unidos para implementar políticas sociales y económicas.

La intervención estadounidense en estos países ha llevado a la adopción de políticas neoliberales que en la mayoría de los casos han fracasado ante la creciente desigualdad, la pobreza extrema y la corrupción dentro del aparato estatal…

Ante esta situación, poderosos movimientos sociales se opusieron a las políticas neoliberales y facilitaron el acceso al poder de los CEO comúnmente denominados progresistas en todo el continente.

Lograron ganar e impedir la privatización de los servicios públicos: la guerra del agua y el gas en Bolivia que llevó a la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003,

En el 2000, la calle logró derrocar al jefe de Estado en Perú.

en el ecuador en 2000 y 2005,

En Argentina dos veces en 2001, luego de la violenta crisis económica de diciembre…

Estos gobiernos que calificaron como nacionales populares tras llegar al poder tras la movilización popular, volverán a colocar el tema social en el centro de la agenda política durante una década, rehabilitando el rol organizativo del Estado.

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Las políticas públicas implementadas en las áreas de educación, salud, alimentación o vivienda han mejorado las condiciones materiales de las clases trabajadoras con una reducción de 10 puntos en la pobreza entre 1999 y 2007.

Por su parte, Haití continúa su descenso a los infiernos durante este período. Los gobiernos que sucedieron a la dictadura no fueron capaces de mejorar las condiciones de vida de las masas populares, al punto de llevar a algunos a exigir el retorno de la dictadura.

3- ¿El sacrificio chileno por los fugitivos haitianos?

Chile es uno de los países más ricos de la región, ocupa el primer lugar en PIB per cápita y el primer país en unirse a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Se ha convertido en un país tan atractivo para los haitianos que en 2017 ingresaron a Chile 117.746 haitianos, y en promedio llegan diariamente a Chile 400 haitianos.

Lo sorprendente de esta historia es que los haitianos no saben que hace 30 años Chile era todavía un pequeño país en el fondo del riachuelo con mucha pobreza y desigualdad social.

Su situación no fue muy diferente a la nuestra, aunque la dictadura de Pinochet de 1973 a 1989 fue más progresista que la de Duvalier.

Este país, que los haitianos consideran la tierra prometida, no fue cambiado por arte de magia ni por la invocación de espíritus ni por la esperanza de recibir un regalo de las grandes potencias.

Los chiles hoy son el resultado de muchas batallas, muchos sacrificios y una seria movilización popular contra las desigualdades sociales y la mala gobernabilidad.

Por ejemplo: al final del reinado de Augusto Pinochet, la pobreza aumentó dramáticamente en Chile y el país se sumió en una crisis económica.

Ante esta situación, el pueblo se levantó contra la dictadura y muchos chilenos fueron torturados, asesinados y exiliados. A pesar de la presión de las fuerzas armadas, no cedieron en la lucha y obligaron a este último a dimitir.

Este conflicto ha llevado al poder a gobiernos democristianos que realizan importantes inversiones en educación, salud y empleo. La tasa de pobreza se ha reducido drásticamente del 45% al ​​-20% en una década.

Para abordar el problema del sistema educativo: En 2001 y 2006, los estudiantes de secundaria con el apoyo de los sindicatos de docentes lanzaron un amplio movimiento por el derecho a la educación que se opuso a la privatización del sistema escolar.

A través de este movimiento se plantea de manera sostenible la cuestión de la calidad de la educación y la desigualdad, así como la cuestión de la brecha social entre los que están bien atendidos en el sector privado y los demás (la mayoría)

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Además, en el país han surgido otros movimientos: el contra el sistema de pensiones para hacer frente a las miserables condiciones del tránsito a la jubilación;

Frente al aumento del 30% del billete de metro que impulsa a los jóvenes a movilizarse, dice: “No nos rebelamos contra los 30 céntimos sino contra 30 años de un modelo democrático que no cumple con nuestras expectativas.

Todos estos movimientos sociales impulsaron a los líderes de Chile a adoptar medidas destinadas a mejorar las condiciones de vida de la población.

Si no hubiera sido por las luchas y sacrificios del pueblo chileno, los haitianos no hubieran querido ir a Chile. No pudieron encontrar vivienda digna, trabajo, seguridad o asistencia médica en Chile como en Haití…

Conclusión

Haití estaba destinado a convertirse en el líder de los pueblos negros, así como las otras antiguas colonias del mundo, pero las malas decisiones políticas, la lucha de clases, el mal gobierno… significaron un desastre para la nación.

Lo lamentable de hoy es que en lugar de luchar por construir un país en el que todos podamos vivir como hombres, los haitianos prefiramos huir.

Ignoran que todos estos países, que hoy los acogen, tienen una historia y un pasado de lucha y sacrificio.

Algunos se conforman solo con las críticas en las redes sociales, otros no quieren expresarse cuando todos desaparezcamos algún día si no cumplimos con nuestras responsabilidades.

Ante este preocupante comentario, se podría decir que no hay otra esperanza porque ninguno de los actores políticos en el terreno parece tener soluciones a los problemas del país.

Pero el ejemplo de los movimientos sociales a nivel de la región latinoamericana nos puede contradecir.

Esto último puede mostrarnos que frente al reconocimiento del fracaso del sistema vigente, sólo la movilización popular y ciudadana puede liberar a las personas de las garras del statu quo.

Matthias L Dever
Politólogo especialista en relaciones internacionales
[email protected]
+33 0695971653

referencias

Frank Judeshod y Thomas Posado (2020), Introducción. América Latina: el fin de la edad de oro de los gobiernos progresistas;

Manuel Jarratt, El neoliberalismo de la economía chilena en perspectiva histórica (2020);

Emmanuel Baruzet, De la transición al estallido 18-0: Malasia y una rebelión popular a las puertas de la tierra prometida (2020);

OCDE, Interacción de políticas, migración y desarrollo en Haití (2017).

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