Fianzas, esclavos del Medio Oriente

Premio de Periodismo Philip Chavangon del cual Danny Laverrier es el presidente honorario La corona, este año, Informe de Noe Bened sobre la esclavitud de las trabajadoras domésticas migrantes en el LíbanoEl Sr. Pignède es reportero de varios medios de comunicación de Oriente Medio.

Los kafalanos son africanos pobres (Etiopía, Nigeria, Kenia) y asiáticos (Filipinas, Sri Lanka, Bangladesh) que trabajan como sirvientes domésticos para la burguesía libanesa. Líbano ha traído a cientos de miles de ellos desde 1970. Hoy, más de 250 mil de ellos, para 6 millones de personas, trabajan quince horas al día, a menudo siete días a la semana, por un salario bajo.

Estas empleadas domésticas migrantes en el Líbano se ven particularmente afectadas por la crisis social y económica exacerbada por la pandemia que asola el país. Muchos se encuentran en la calle sin poder permitirse el lujo de ir a casa.

Según Human Rights Watch, un promedio de dos sirvientes mueren cada semana en el Líbano, generalmente por causas no naturales, incluido el suicidio.

Ayuda de la ONG de Montreal

largo Ajna Legna Bsidet, con sede en Montreal y Toronto, está trabajando para rescatarlos. Fundada por Banshee Yimmer, una etíope que trabajaba allí como empleada doméstica, la organización ha ayudado a más de 6000 trabajadores inmigrantes del Líbano de diferentes nacionalidades desde 2017.

Kafala se considera «esclavitud moderna», y también se aplica en muchos otros países del Medio Oriente. Este es el marco legal que define la relación entre los trabajadores domésticos migrantes y sus empleadores en Jordania y todos los estados del Golfo Árabe excepto Irak. Fue creado para proporcionar mano de obra barata y abundante.

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Esclavitud o tutela legal

La palabra «garantía» se refiere a la jurisprudencia islámica sobre la tutela legal. En consecuencia, los trabajadores domésticos migrantes no gozan de ninguna protección en virtud de la legislación laboral del país.

La falta de protección de los derechos de las trabajadoras migrantes conduce a salarios bajos, malas condiciones de trabajo y abuso sexual. El racismo a menudo amplifica el trato inhumano de los trabajadores negros de África y el sur de Asia.

Organizaciones internacionales, incluidas la Unión Europea y las Naciones Unidas, han criticado el sistema kafala durante años, pero no se han tomado medidas concretas contra él.

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