Entre el entretenimiento y la conciencia -…

El programa juvenil de la Ópera de Viena presenta «The Start Up», una adaptación libre del estilo Wozzeck de Berg, y retoma la novedad de los temas de esta composición (particularmente el feminicidio).

comienzolibre adaptación según Wozzeck En forma de teatro musical, según el programa. comunicación For Children and Young People (filmada por el director Bogdan Rosic y confiada a Krishtina Winkle), tiene como objetivo sensibilizar a los adultos jóvenes sobre los problemas reales de la sociedad contemporánea, incluidos, en particular, el agotamiento y el feminicidio. El mundo combativo y lleno de injusticias de Wozzeck está destinado a transformarse en una start-up en la que los empleados estresados ​​y apurados son explotados y sobrecargados. Los diversos lugares para el drama en la sala de conferencias de Anker-Brotfabrik (la antigua fábrica de pan en el distrito 10) están en el centro del teatro (con un bar en el lado izquierdo y, a veces, un salón de belleza con músicos espaciales en el distancia en el lado derecho). «Dado que no hay fase en el sentido clásico, Krysztina Winkel explica al final del programa, queremos permitir tantas posibilidades como sea posible para utilizar el espacio. Corresponde también a los cantantes utilizar el espacio disponible y los diferentes espacios representados. » Así, los jóvenes cantantes trabajan intensamente desde la creatividad hasta la interpretación, desde noviembre (inicio del empleo) hasta junio, teniendo que adaptarse constantemente a esta adaptación, por la evolución de la definición, con las últimas novedades en el trabajo, como la colaboración artística. Catalina Eugendobler: “Se necesita mucha confianza en este proceso, trabajamos con motivos y temas de Wozzeck, y un intercambio continuo para desarrollar el programa, antes de determinar el drama oficial del programa. »

Franziska Busse, Banan Sakbani, Igor Getmann y Helena Cernajsek – La puesta en marcha (© Wiener Staatsoper / Michael Pöhn)

Al comienzo del espectáculo, los diecisiete cantantes recorren la sala expresando su dolor y sus miedos en el trabajo. Las pulsaciones de teclas contribuyen al ritmo, y la distribución de los sonidos alterna deliciosamente entre resonancias redondas y dinámicas penetrantes, a veces rotas por las notas altas que rodean los gritos. El aumento de la velocidad de los movimientos revela su tensión y predice los conflictos y la ruptura moral de los personajes, incluidos los centrales, dentro del drama. Johannes Beech (Mr. Frisch) presenta en el video la personalidad distante del fundador de la empresa, quien está constantemente de vacaciones. Su posición privilegiada lo protege de las preocupaciones de sus jóvenes empleados. La inocencia y pureza de su timbre y la melodía de su canto forman un interesante contraste con el carácter punzante y humorístico de su carácter.

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Anastasija Stojanovic y Sebastian Waltersdorfer – La puesta en marcha (© Wiener Staatsoper / Michael Pöhn)

Sebastian Waltersdorfer (Julian) presenta por un lado una campana aterciopelada y pura, y por otro una energía explosiva y amenazante en su ira: Wozzeck naciente. Anastasija Stojanovic (María, quien luego fue víctima de la violencia doméstica de Julian) muestra mucho potencial en la fuerza y ​​resonancia de su voz, así como en su interacción dramática. Mariam Tahoun (cantante de bar) es una presencia escénica atractiva, con una voz gruesa y cálida que se adapta al jazz. Anastasiia Lukianchuk (la jefa del salón de belleza) realza su presencia en el escenario a través de la expresión vocal de ricos matices (que reflejan su protesta interna por convertirse, contra su propia voluntad, en terapeuta para sus compañeros). El resto del grupo apoya dinámicas escénicas, alternando sutilmente diferentes géneros musicales (neoclásico, pop-jazz, panda, entre otros), entre la unificación colectiva de voces, diálogo y discurso. Estos pequeños «shocks» renuevan constantemente el entusiasmo sobre el escenario, despertando la atención de los espectadores con cada cambio de dinámica y tensión.

Helena Cernaik, Miriam Tahon – El comienzo (© Wiener Staatsoper / Michael Pöhn)

La dirección musical de Andy Icochea Icochea logra presentar los diferentes estilos musicales de una manera cosida y llena de entusiasmo. El cobre de registro bajo actúa efectivamente como la columna vertebral de la masa vocal, encontrando su equilibrio en la resonancia equilibrada de las cuerdas. Rhythm transporta la música a la modernidad con sonidos sin duda familiares para el público joven.

Anastasia Lukianchuk (centro) – casa (© Wiener Staatsoper / Michael Pöhn)

El coro final, que culmina con una serie de discursos claros y emotivos sobre el feminicidio, proporciona una forma de conclusión del drama y actúa como una conciencia concreta para una audiencia joven. Reportera de Alirex mencionada en Buenos Aires, con motivo de la producción de Pagliacci, flagelo de estos delitos en Argentina, esta presentación también nos recuerda la importancia de las medidas de sensibilización en Europa (en Austria, 31 mujeres fueron víctimas de esto en 2021, y 13 mujeres ya en 2022). Estos datos se anuncian como una advertencia: Esperamos que este espectáculo suscite una reflexión crítica en el público joven sobre el femicidio, pero también sobre el orden de la sociedad y la forma de convivencia, como en la amistad y la relación. Por supuesto, también se anima a pensar en la música. Al final el espectáculo es una experiencia. Krysztina Winkel concluye. El propósito es atestiguado por las reacciones serias y entusiastas de la audiencia joven.

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El comienzo (© Wiener Staatsoper / Michael Pöhn)

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