El consumo mundial de vino ha caído a su nivel más bajo desde 2002

La pandemia de coronavirus está provocando oleadas de consumo de vino. Los frecuentes cierres de bares y restaurantes, los eventos silenciosos y el freno al turismo han sacudido los hábitos. Como resultado, los volúmenes de bebidas en los cuatro rincones del planeta experimentaron una caída del 3% en 2020, según los datos publicados por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) el martes 20 de abril. Alcanzó su nivel más bajo desde 2002, con una estimación de 234 millones de hectolitros.

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La OIV sostiene que tal procrastinación no se ha notado desde la crisis financiera de 2008. Incluso si la organización destaca las incertidumbres asociadas con estas estimaciones, que se hicieron en tiempos difíciles, atribuye el premio de la reversión a China. En el antiguo Reino Medio, el consumo de vino ha disminuido un 17% en 2020 y ahora ocupa el sexto lugar en el mundo entre los países expertos en embotellado. Los españoles también mostraron moderación con un descenso del 6,8%. Por el contrario, los italianos aumentaron la dosis en un 7,5%. Tanto es así, que Italia está ahora tras Francia, lista para competir por el lugar del segundo país consumidor más grande. Sobre todo que en Francia, como en Estados Unidos, el país líder, el número de vidrios sellados se ha mantenido constante.

Dinamismo europeo

En términos de cosecha, la Organización Internacional de Inversiones estima que los viñedos del mundo produjeron 258 millones de hectolitros en 2020, un ligero aumento del 1%. La sorpresa vino de los tres primeros habituales, de Italia, Francia y España. Su empaque aumentó un 8%, a 165 millones de hectolitros, lo que supuso un repunte después de la cosecha algo magra de 2019. El vino triple solo pesa el 53% de los volúmenes globales. La climatología favoreció especialmente a España, cuyos volúmenes subieron un 21%. Pero también Francia produjo 46,6 millones de hectolitros, un aumento del 11%. Este resultado es bastante sorprendente dado que la industria vitivinícola francesa requirió que se destilara una parte de su vino para reducir las existencias en tiempos de pandemia y que Champagne redujo su cosecha en un 20%.

Los incendios que devoraron California no perdonaron las vides

Esta dinámica europea contrasta con la tristeza de otros continentes. Estados Unidos, en particular, admite una caída del 11% en la producción a 22,8 millones de hectolitros, en comparación con 2019. Los incendios que devoraron California no han salvado los viñedos. Argentina y Chile, por no mencionar a Australia, también lucen sombríos ya que los niveles de cosecha caen abruptamente. Pero el mayor revés se le atribuye a China. Exprimió solo 6,6 millones de hectolitros, o un 16% menos, que en 2019. La OIV se pregunta qué dificultades enfrenta este país para desarrollar su negocio vitivinícola.

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