Efectos de rebote: retrocesos en la transformación energética

¿Qué es el efecto rebote?

El efecto de retroceso es un término utilizado inicialmente en el contexto de la mejora de la eficiencia energética: por ejemplo, si un consumidor reemplaza su vieja caldera por una caldera más eficiente, los ahorros generados pueden permitirle al consumidor aumentar la calefacción y la temperatura ambiente, al mismo precio y para mayor comodidad. Posteriormente, la literatura ha identificado varias áreas en las que se puede hablar del efecto rebote: economía, psicología, ecología industrial, etc. El efecto rebote ahora se define como “un efecto por el cual los ahorros reales de un individuo o de un hogar en consumo de energía, emisiones u otras influencias ambientales son menores que los ahorros calculados, porque son parcial o totalmente compensados ​​por una retroalimentación conductual negativa” (traducido de Reimers et al., 2021). Los efectos de reverberación se pueden dividir en efectos de reverberación directos e indirectos. El efecto rebote directo es el efecto que se observa cuando aumenta el consumo de un servicio energético, tras un aumento de la eficiencia de dicho servicio (por ejemplo, un aumento de la temperatura ambiente tras sustituir una caldera por otra más eficiente). El efecto rebote indirecto significa que los consumidores reaccionan ante una mejora en su consumo, aumentando su consumo en otra área. Por ejemplo, los consumidores pueden gastar sus ahorros de una nueva caldera en vacaciones en el extranjero, lo que irá acompañado de un aumento de las emisiones. En casos extremos, las respuestas conductuales pueden compensar los ahorros. La siguiente figura resume la ruta que da como resultado un efecto de rebote.

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higos. Los mecanismos que conducen al efecto rebote (figura traducida y simplificada de Reimer et al., 2021) (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2666784321000267#tbl1)

¿Cuáles son las consecuencias de los efectos rebote?

Una revisión de la literatura reciente. Contó cuarenta y cinco estudios sobre el efecto rebote. De estos estudios, treinta se relacionan con Europa, seis con China, cuatro con Estados Unidos, dos con Australia, dos con Japón y uno con Canadá. En la mayoría de los casos, los estudios evalúan los efectos de rebote de las mejoras en la eficiencia o los cambios de comportamiento en el sector residencial (treinta estudios) (p. ej., para calefacción, iluminación o uso de electrodomésticos). Veinticinco estudios incluyen los efectos de rebote en el transporte. Los cambios en el consumo de alimentos (trece estudios) también son un tema común. Siete estudios relacionados con otros sectores. Muy pocos estudios cuantifican los efectos rebote, y el efecto rebote indirecto es reducido.

Sin embargo, se ha demostrado que los efectos de rebote pueden tener un impacto significativo. El estudio más reciente (2017) de un país nórdico (Finlandia) cuyo clima es similar al de Quebec, mostró que los efectos rebote en el transporte podrían compensar entre el 23 y el 68% de las reducciones estimadas de gases de efecto invernadero. a estudiar llevado a cabo durante 1964-2015 en Alemania mostró que los efectos de rebote pueden cancelar el 55% de las reducciones estimadas en la calefacción del hogar y el 54% de las reducciones en la iluminación.

La última palabra

En un momento en que la transición energética se está planificando y determinando científicamente, es fundamental incluir, en la medida de lo posible, los efectos de reverberación en nuestra planificación. Reconocer estos efectos rebote también significa reconocer los límites que puede tener el cambio tecnológico. Esto puede ayudarnos a adaptarnos mejor a los cambios que enfrentaremos, en lugar de sufrir contratiempos no deseados.

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