Después de COVID-19, las tecnologías monitorearán la salud de los empleados en el lugar de trabajo

Los controles de temperatura, los dispositivos de detección que garantizan que se respeten las distancias físicas, los “pasaportes” sanitarios digitales, las encuestas de bienestar y los sistemas robóticos de limpieza del lugar de trabajo han florecido desde la pandemia, ya que las empresas buscan traer a sus empleados de regreso a la oficina.

Pero a largo plazo, estas herramientas tecnológicas podrían suponer riesgos para la privacidad y la confidencialidad médica.

Los gigantes tecnológicos y las nuevas empresas ofrecen una serie de soluciones que incluyen la detección visual de los signos vitales por computadora, dispositivos portátiles que pueden dar indicaciones tempranas de la aparición de COVID-19, sin mencionar las múltiples aplicaciones que monitorean los parámetros de salud.

Agencia de prensa de Francia

Salesforce e IBM se han unido para lanzar una “tarjeta de salud digital” que permite a las personas, a través de sus teléfonos inteligentes, compartir pruebas de vacunación y su condición médica.

Otro sistema, inventado por Clear, una startup conocida por verificar aeropuertos, ha creado su propia tarjeta de salud, que ya está en uso por la Liga Nacional de Hockey y MGM Resorts.

El especialista en objetos conectados de Google, Fitbit, tiene un programa llamado “listo para usar” que incluye registros diarios de los signos vitales utilizando datos de sus dispositivos.

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Microsoft y el gigante estadounidense de seguros de salud United Healthcare lanzaron la aplicación ProtectWell que incluye controles diarios de síntomas, mientras que Amazon implementó un “asistente remoto” en su propio almacén para ayudar a los empleados a mantener las distancias a salvo.

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Con estos sistemas, los empleados son monitoreados tan pronto como ingresan al vestíbulo del edificio, el ascensor, el pasillo y cualquier lugar de trabajo.

Daryl West, vicepresidente de Brookings Institution, dijo que la vigilancia “desdibuja la línea entre el trabajo y la vida hogareña”. “Socava la protección de la confidencialidad médica de muchos trabajadores”.

Un informe publicado el año pasado por el grupo de defensa del consumidor Public Citizen identificó al menos 50 aplicaciones y tecnologías lanzadas durante la pandemia, que fueron “comercializadas como herramientas de vigilancia en el lugar de trabajo para combatir el COVID-19”.

El informe dice que algunos sistemas, diseñados para identificar el lavado de manos inadecuado, llegan hasta identificar a las personas que no pasan suficiente tiempo en el fregadero.

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El informe dice que algunos sistemas, diseñados para identificar el lavado de manos inadecuado, llegan hasta identificar a las personas que no pasan suficiente tiempo en el fregadero.

El informe decía: “La intromisión en la privacidad que enfrentan los trabajadores es motivo de preocupación, especialmente porque la efectividad de estas tecnologías para frenar la propagación del COVID-19 aún no ha sido probada”.

Los empleadores luchan por lograr un equilibrio delicado: garantizar la seguridad en el lugar de trabajo, pero sin violar la privacidad, señala Forrest Briscoe, profesor de la Universidad de Penn State.

Si bien existen razones legítimas para exigir una prueba de vacunación, dice, a veces entran en conflicto con las regulaciones de confidencialidad médica, que restringen el acceso de la empresa a los datos de salud de los empleados.

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“No desea que el propietario de la empresa tenga acceso a esta información para tomar decisiones comerciales”, dice.

Ciertamente, agregó el experto, “el uso de proveedores externos mantiene los datos separados”, “pero para algunas de estas empresas de tecnología, su modelo de negocio incluye la recolección y uso de datos con fines de monetización, lo que representa un riesgo de privacidad”.

El último gran evento de electrónica de consumo, el CES 2021, estuvo lleno de innovaciones de empresas emergentes de todo el mundo que buscan frenar la transmisión de virus. Por ejemplo, FaceHeart, con sede en Taiwán, demostró un programa que podría instalarse en cámaras para medir los signos vitales y detectar dificultad para respirar, fiebre, deshidratación y frecuencia cardíaca elevada.

Pero existen riesgos cuando se confía en tecnologías que, además, podrían resultar inexactas, subraya Jay Stanley, analista de la ACLU.

Este experto dijo: “Los empleadores tienen un interés legítimo en proteger los lugares de trabajo y mantener la salud de los empleados en el contexto de una epidemia”. “Pero lo que me preocupa es que los empleadores están utilizando la pandemia para recopilar y almacenar información de manera sistemática, más allá de lo necesario”.

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