¿Argentina hacia una economía de “dolarización”?

Mié 26 ago 2020 a las 3:28 pm

Escrito por Maria Muttad

Casablanca – En 2020 y en medio de la crisis, el peso argentino, alimentado por la incertidumbre económica que pesa sobre la economía mundial, sigue siendo poco confiable para muchos ahorradores argentinos, debido a los ciclos inflacionarios del país. Los últimos años han provocado una importante erosión del valor de la moneda local.

En el país, una gran parte de los ahorros del hogar está denominada en dólares estadounidenses. Para muchos argentinos, ahorrar en pesos significa una aparente pérdida de dinero. Esta cálida relación con el dólar no se remonta a hoy: se remonta a décadas.

La inflación, la depreciación de la moneda y la fuga de capitales castigan al peso en una economía que lucha por salvar el sistema monetario. Debido a la devaluación del peso argentino, hoy el dólar estadounidense está costando tres veces más de lo que costaba hace solo unos años.

“A medida que nuestra moneda continúa depreciándose, el único refugio seguro en el que debo mantener mis ahorros es una moneda más estable: el dólar”, dijo a MAP en un comunicado Nahuel Leandro, de nacionalidad argentina. En dólares estadounidenses, lo que indica que simplemente está tratando de evitar que su dinero pierda valor debido a la inflación.

“En el pasado, mis padres realmente intentaban ahorrar con pesos, pero todo su dinero hoy no vale nada”, dijo el joven de 26 años, señalando que el peso cumple perfectamente su función transaccional para las compras diarias. Término corto.

En Argentina, como en muchos países de América Latina, es común tener una cuenta en dólares, pero es necesario tener en cuenta los fajos de billetes de dólar que los ciudadanos guardan en sus propiedades, o en cuentas bancarias. En el extranjero, para encontrar en orden la proporción exacta de ahorro en moneda extranjera.

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Para reducir el drenaje de las reservas de dólares y contener el valor de la moneda local, el gobierno argentino ha adoptado una serie de medidas que incluyen incrementar los controles cambiarios, incluyendo la imposición de impuestos del 30% a las compras de divisas con el objetivo de incrementar las reservas internacionales del país. Además, el límite de retiro se establece en $ 200 por mes por persona.

Nahuel, que solo vale 200 dólares al mes, prefiere guardar sus ahorros en su apartamento que depositarlos en un banco. “La idea de mantener mi dinero en un banco me asusta”, dijo, “estoy corriendo el riesgo de no recuperar mis ahorros”.

Muchos argentinos tienen malos recuerdos de un congelamiento de cuentas bancarias provocado por “Corralito”: cuentas bloqueadas, cajeros automáticos vacíos, dólares perdidos, cheques rechazados, …

En 2001, para combatir la fuga de capitales, el gobierno argentino congeló los activos bancarios de los ahorristas durante un año, restringiendo las retiradas de efectivo a 250 pesos semanales y prohibiendo cualquier envío de dinero al exterior. “corralito” (“pequeño recinto”). Esta acción causó pánico, ya que todos intentan retirar sus depósitos de los bancos, porque muchos de ellos están colocando sus dólares fuera del país.

Según analistas, la crisis de 2001 y el “corralito” son “recientes” en la memoria de muchos argentinos golpeados por crisis económicas recurrentes, que ya no confían en los bancos.

La ansiedad también enfrenta la conversión forzada de cuentas en dólares a pesos en la mente de los argentinos, por lo que prefieren guardar su dinero en casa (en sus cajas fuertes o en sus escondites). Sin embargo, el hecho de comprar $ 200 mensuales genera una demanda muy fuerte por parte de los pequeños ahorradores y el apetito por el dólar estadounidense aumenta aún más.

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En su reciente informe de política monetaria, el Banco Central de Argentina (BCRA) señaló que desde 2002 se cuenta con un marco de política macro y micro prudencial para que el sistema financiero pueda gestionar adecuadamente los riesgos asociados a los incidentes financieros. Estrés.

A fines de 2019, la economía enfrentaba una severa crisis en la balanza de pagos y deuda pública, y una fuerte caída en el valor de la moneda nacional, agravando así la recesión con la aceleración de la inflación. Ante este escenario, el gobierno nacional adoptó un conjunto de medidas encaminadas a enfrentar la crisis y lograr la estabilidad macroeconómica, como se indica en el informe de agosto.

En este sentido, el banco central ha definido una serie de lineamientos, destacando los que se refieren a tipos de interés y tipo de cambio, prosigue el informe.

El BCRA considera que el nivel de la tasa de interés real debe mantener la estabilidad financiera y cambiaria, y debe ser compatible con el financiamiento de la producción y la construcción de la curva de rendimiento de largo plazo, a favor del ahorro de largo plazo en moneda nacional.

Al mismo tiempo, se ha optado por un régimen de tipo de cambio flotante modificado con el objetivo de evitar fluctuaciones bruscas que provoquen efectos negativos sobre la inflación y el crecimiento.

El BCRA también confirmó en su informe que actuará con “todas sus herramientas” ante cualquier exceso de liquidez que pueda aparecer en los próximos meses, reconociendo que “gestionar la política monetaria ante una emergencia requiere un aumento significativo de la liquidez”. “

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El informe destaca que “el notable crecimiento de la demanda de dinero ayudó a absorber gran parte de los recursos destinados a la economía, dinámica que se fortalecerá una vez que se consolide la recuperación económica”.

Para algunos argentinos, ahorrar dólares sigue siendo una precaución y, tal vez, supongo, tiene algunas raíces históricas. El objetivo final será derrotar la inflación y restaurar la confianza en la moneda local confiando también en la responsabilidad individual, el sentido de interés colectivo y la cooperación de todos los actores involucrados.

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